
1. Cuando haces ejercicio el corazón late más deprisa y más fuerte y aumenta la presión sanguíne. Las arterias y las venas se inundan de sangre de flujo rápido.
2. Esta presión extra provoca la expulsión del agua de los músculos contraídos y la desplaza a los compartimentos musculares encajonados en la fascia ( tejido conectivo fibroso)
3. El agua provoca que estos tejidos se hinchen y resulten más densos y gruesos.
4. Por todo este proceso, las venas se acercan a la superficie de la piel dando la impresión de que sobresalen. Suelen permanecer en este lado hasta media hora después del ejercicio , momento en el que el proceso se invierte: la presión sanguínea disminuye y el fluido vuelve a los músculos.
Fuente: Men`s Health